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La Antioquia que revela el Censo Económico: una primera foto

Una lectura de las unidades económicas, la densidad empresarial y las diferencias entre las subregiones de Antioquia.

5 de diciembre de 20257 min de lecturaCarolina Henao Andrade
Primera fotografía del Censo Económico en Antioquia, con cifras nacionales y departamentales

Después de 34 años, Colombia actualizó el censo económico en todo el territorio nacional. Con datos recolectados entre 2024 y 2025, este ejercicio buscó generar un panorama exhaustivo y actualizado del tejido productivo en las cabeceras urbanas del país. Se censaron las Unidades Económicas visibles en el territorio urbano de 1102 de los 1103 municipios, lo que nos ofrece una radiografía muy precisa de la realidad económica urbana.

El DANE adoptó una definición amplia de unidad económica- UE: empresas, establecimientos, viviendas con actividad económica visible, entidades públicas y vendedores de calle. Es decir, captó actividad económica independientemente de que estuviera o no formalizada ante las cámaras de comercio. Quedaron excluidos sectores como producción agrícola, pecuaria, forestal y pesca (que serán cubiertos por el Censo Agropecuario, actualmente en fase de planificación), extracción de minerales, empleo doméstico, actividades de organismos extraterritoriales y actividades informales de subsistencia.

El alcance del censo abarca cinco dominios temáticos: identificación y localización; información económica (ingresos, costos, personal); naturaleza jurídica y tamaño; registros y formalidad; y características sociodemográficas de los propietarios. Los resultados no se entregarán de una sola vez, sino en etapas temáticas progresivas.

Y aquí es donde vale la pena hacer un énfasis importante: el 13 de noviembre el DANE publicó apenas el primer informe, una entrega inicial que nos permite conocer únicamente el número de unidades económicas por departamento y municipio, la tasa por mil habitantes y la distribución por grandes sectores. Es decir, estamos frente a información recién salida, que marca el inicio de una conversación nacional y regional sobre lo que realmente está ocurriendo en la economía urbana del país.

A partir de esta primera entrega, y complementando con otras fuentes de información, presentaré la siguiente serie de artículos: el primero, La Antioquia que revela el Censo Económico: una primera foto, donde muestro las principales tendencias departamentales y las diferencias entre subregiones. El segundo, ¿Más negocios significa más riqueza?, en el que comparo las unidades económicas con los datos de valor agregado para entender la contribución de los municipios a la economía de Antioquia y del país. El tercero, Vocaciones municipales vs. datos del Censo: ¿realmente nos dedicamos a lo que creemos?, un análisis sobre la brecha entre el imaginario político de las vocaciones territoriales y lo que los datos efectivamente muestran. Y finalmente, el cuarto artículo, Las conversaciones necesarias para que las cifras se transformen en decisiones, donde cierro la serie planteando los debates que la región debe dar para que estos datos no se queden en informes, sino que se conviertan en decisiones públicas, prioridades de inversión y rutas de desarrollo capaces de preparar a nuestros territorios para los desafíos y oportunidades que vienen.

En este artículo presento un primer análisis del contexto departamental antioqueño, que nos permita conocer qué subregiones tienen mayor número de unidades económicas y cómo cambia la lectura cuando incorporamos la tasa de unidades económicas por cada mil habitantes. No es lo mismo hablar, por ejemplo, de 1.000 unidades económicas en Carepa, un municipio con 52 mil habitantes, que hablar de 1.000 unidades económicas en Chigorodó, que tiene 62 mil habitantes. En este ejemplo hipotético, aunque ambos municipios tienen igual cantidad de unidades económicas, el primero resulta más denso y dinámico porque su base poblacional es menor; en otras palabras, tiene más negocios por cada mil habitantes (19,2 vs. 16,1).

Esta diferencia, que a simple vista puede parecer pequeña, revela la vitalidad económica de cada territorio. Una tasa más alta indica un municipio donde la actividad empresarial es más visible, más cercana a la vida cotidiana y, en muchos casos, más diversa. Y lo contrario también ocurre: cuando la población crece, pero la actividad económica no lo hace al mismo ritmo, la tasa cae y muestra un territorio con menos movimiento, menos oportunidades y menor capacidad para absorber o generar empleo.

Este indicador también permite identificar brechas internas dentro de una misma subregión: municipios grandes pueden mostrar tasas bajas, mientras otros más pequeños exhiben densidades altas, lo que evidencia diferencias territoriales profundas: algunos tienen ecosistemas de negocio más robustos, y otros siguen dependiendo de actividades menos visibles o menos diversificadas.

Y cuando la tasa es muy alta, la historia puede ir en dos direcciones: o existe un tejido empresarial fuerte y variado… o hay una economía muy atomizada, con muchas actividades informales o de subsistencia. Por eso es clave complementar la lectura con datos de Cámara de Comercio, estructura sectorial y tipo de servicios presentes.

Con este contexto en mente, pasemos a los resultados, en esta primera entrega del Censo Económico, el país registró 2.005.613 unidades económicas, lo que equivale a una densidad de 38,5 unidades por cada mil habitantes. Esta cifra ofrece una primera mirada a la magnitud de la actividad económica visible en las zonas urbanas y centros poblados de Colombia. Al observar la distribución por departamentos, Bogotá concentra el mayor número de unidades económicas, seguida por Antioquia y Valle del Cauca, lo que confirma la importancia económica de estas regiones dentro del panorama nacional.

En el caso de Antioquia, el censo identificó 250.574 unidades económicas, con una densidad de 36,7 unidades por cada mil habitantes, ligeramente por debajo del promedio nacional. En cuanto a la composición sectorial, Antioquia presenta una estructura muy similar a la del país, aunque con algunas variaciones relevantes: el comercio representa el 50,8% de las unidades económicas del departamento (frente al 53,1% nacional), los servicios ocupan el 33% (ligeramente por encima del 32,3% nacional) y el grupo sin CIIU alcanza el 8,2%. La industria participa con un 5,8%, un poco por encima del promedio nacional (5,2%), mientras que sectores como transporte, construcción, administración pública y otros mantienen proporciones muy similares a las observadas a nivel país.

Esta composición confirma que, tanto en Antioquia como en el resto del país, el tejido empresarial urbano está dominado por actividades de comercio y servicios, aunque en Antioquia se observa una ligera mayor diversificación hacia el sector industrial.

En Antioquia, la distribución de unidades económicas y su relación con la población estimada para 2023 (fuente utilizada por el DANE) muestra variaciones significativas entre subregiones.

  • El Valle de Aburrá concentra la mayor cantidad de unidades económicas del departamento, con 167.888 establecimientos y una población de 4.136.142 habitantes, lo que representa una tasa de 40,6 unidades por cada mil habitantes.

  • Le siguen el Oriente, con 22.417 unidades económicas y 734.410 habitantes, alcanzando una tasa de 30,5

  • Y Urabá, con 20.106 unidades económicas y 517.389 habitantes (tasa de 38,9).

Otras subregiones del departamento presentan niveles inferiores tanto en población como en número de unidades económicas.

  • El Bajo Cauca registra 11.100 unidades económicas y 261.261 habitantes, con una tasa de 42,5, la más alta del conjunto departamental.

  • El Suroeste suma 9.686 unidades económicas y 382.470 habitantes, con una tasa de 25,3.

  • El Norte registra 5.936 unidades económicas y 252.812 habitantes (tasa de 23,5)

  • El Nordeste presenta 5.066 unidades económicas y 210.872 habitantes (tasa de 24,0)

  • El Occidente contabiliza 4.584 unidades económicas y 221.911 habitantes, con una tasa de 20,7.

  • Y el Magdalena Medio cuenta con 3.749 unidades económicas y 108.858 habitantes (tasa de 34,4)

Cabe resaltar, que este análisis por subregiones excluye los municipios de Abriaquí y Olaya que por su baja concentración de unidades económicas no fueron presentados de manera independiente para conservar el criterio de reserva estadística.

Como se puede observar, más unidades económicas no implican una mayor densidad por numero de habitantes. Aún más, estos datos permiten observar únicamente la relación entre población, cantidad de unidades económicas y densidad empresarial por subregión. Sin embargo, cuando se contrasta esta información con el aporte real al valor agregado departamental, el comportamiento cambia: las subregiones con mayor presencia empresarial y contribución económica son el Valle de Aburrá, el Oriente y, en tercer lugar, Urabá. Este contraste será el punto de partida del siguiente artículo, donde se profundizará en la relación entre actividad económica visible y aporte al PIB departamental.

Aunque para efectos de mantener la integridad metodológica se tomaran solo los aportes de las sectores secundarios y terciarios, en la medida que el censo excluyó las actividades agricultura, ganadería, silvicultura y pesca; y explotación de minas y canteras.

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